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La vuelta al mundo en 200 hectáreas

  • Foto del escritor: Diego Fernando Romero Leal
    Diego Fernando Romero Leal
  • 17 ene 2024
  • 3 Min. de lectura

Los cuatro minaretes se ven desde la carretera. El Taj Mahal se hace notar entre la bruma de una mañana fría pero soleada de un viaje de un par de horas. La primera vez que estuve aquí fue en la década de los 80, cuando una versión más pequeña de mí caminó con la boca abierta alrededor de ese edificio blanco con su cúpula en forma de bulbo.

 

Alrededor del edificio hay cerca de 200 hectáreas más para recorrer y desde la cima también se puede ver el Coloso de Rodas, los Jardines Colgantes de Babilonia y las cinco maravillas del mundo antiguo restantes. El Taj Mahal está rodeado de barcos, aviones y un tren hecho con la parte frontal de un bus viejo con el pretencioso nombre de Tren de los Andes. Seguramente por eso por aquí también habitan el cóndor y el tigre indio.

 

Hasta aquí, todo bien. Sin fumarme nada, estoy en un edifico de la India con vistas a construcciones del Mediterráneo que ya no existen, rodeado de naves que surcaron cielos y mares durante la Segunda Guerra Mundial, con la opción de viajar en un tren que atraviesa los Andes y la posibilidad de conocer la fauna de todos los continentes.  

 

Este resumen icónico del mundo es el parque Jaime Duque, el quinto más importante de Latinoamérica y al que se llega 45 minutos después de sobrevivir al tráfico de Bogotá, el peor del planeta, cuyos trancones para ir de un punto a otro bien pueden parecer un verdadero viaje a la India.

 

El parque está en Tocancipá, un municipio del departamento de Cundinamarca en el centro de Colombia, y lleva el nombre del responsable de este ensamble de historia, geografía, arquitectura, arte y biología. Jaime Duque, fue un aviador civil durante lo que hoy se conoce como la época de la aviación heroica, cuando los pilotos se subían a aviones de tela y madera y por la gracia de dios cruzaban las cordilleras colombianas.



Durante su carrera se anotó el hit de ser el primer piloto colombiano en ocupar la Jefatura General de Pilotos de Avianca, reemplazando a los aviadores alemanes que en 1944 tuvieron que dejar el cargo por la guerra; también fue el primero en inaugurar los vuelos nocturnos en Colombia y el primero en hacer un vuelo trasatlántico entre Bogotá y Roma durante 32 horas.

 

Sin embargo, pese a estas peripecias, a Jaime Duque se le recuerda por su parque, un compendio de atracciones entre las que se cuenta una réplica de los edificios más importantes de la antigüedad, un castillo medieval, un museo de trajes del mundo, un museo del hombre, un mapa de Colombia en relieve con un aviario, dos reservas naturales, dinosaurios, una fragata de la Segunda Guerra Mundial, un bergantín, más de 15 atracciones mecánicas, otras tantas cosas que se me escapan de la lista y por supuesto, la réplica del Taj Mahal que se puede ver desde varios kilómetros antes de llegar.

 

El Jaime Duque es para mí como un dulce que contiene todos los sabores y la réplica del Taj Mahal es el centro de chocolate que se disfruta después de rumiar el cascarón. Los habitantes de esta estructura son una serie de lienzos gigantes con reproducciones de las obras maestras de los museos de arte del globo y de algunos de los momentos más importantes de la Guerra de Independencia de Colombia.

 

Si el parque es un resumen del mundo, el Taj Mahal es un resumen del espíritu de este parque y de por qué Jaime Duque lo creó. Este pionero de la aviación tuvo la oportunidad de conocer las maravillas que la humanidad ha construido e incluso de acceder a una buena educación para enamorarse de la historia, el arte y de todo lo interesante que puede ser este mundo, lo que muchos niños de Colombia seguro no iban a poder ver jamás.

 

Yo era un niño de esos a finales de los 80, parado allí con la boca abierta al igual que hoy, la primera vez porque todo me parecía descomunal, ahora porque caigo en cuenta que tal vez aquí empecé a querer viajar y conocer el mundo porque ya no me parece lejano.  



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Diego Romero autor del blog Tres Veces el Viaje en el Cañón del río Combeima en Colombia

Sobre mí

Nací por allá a finales de los 70´s del siglo XX en Ibagué, una ciudad en la falda de la Cordillera Central en el departamento del Tolima en Colombia.

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